Proezas que registra la historia

Según el historiador estadounidense, Charles F. Lummis “La exploración de América por los españoles es la más grande, la más larga y la más maravillosa serie de valientes proezas que registra la Historia”. Y vaya si lo fue pues dejaron grabadas a fuego expediciones imposibles, aventuras sin igual y espíritus inquebrantables que se enfrentaron a lo desconocido, sin temblarles el pulso. Proezas que siempre quedarán.

Y todo empezó con el descubrimiento del almirante genovés, Cristóbal Colón. Un nuevo mundo por explorar. Aunque al principio tenía la exclusividad para organizar y acometer las expediciones, los malos resultados de las primeras, las rencillas y disturbios, empujaron a los Reyes Católicos a permitir que otros navegantes pudiesen organizar dichos viajes, siempre que lo costeasen ellos mismo y entregaran parte del botín a la corona. Era momento de recoger beneficios.

Expediciones Andaluzas

Y una de aquellas expediciones de exploración, una de aquellas aventuras peligrosas, fue la de Vicente Yáñez Pinzón.  Natural de Palos de la Frontera (Huelva) se convirtió en uno de los más hábiles e inteligente marinos españoles de la época, destacando por encima de sus hermanos Martín y Francisco. Estaba precedido de la gloria de viajar en el primer viaje colombino y regresar junto al Almirante a bordo de “La Niña”.

Anulado el monopolio de las expediciones que tenía Colón, Vicente fue uno de los primeros que realizaron viajes de descubrimiento, inapropiadamente llamados “Viajes Menores” o “Expediciones Andaluzas”. También lo hicieron Alonso de Ojeda, Pedro Alonso Niño, Cristóbal Guerra y Diego de Lepe. Todos emprendieron extraordinarias travesías a lo desconocido, trazando mapas nuevo y descubriendo un mundo grandioso.

Así, en diciembre de 1499, desde Palos, se hizo a la mar con cuatro carabelas, ayudado por su sobrino (hijo de Martín) Arias Pérez Pinzón, y con los pilotos Juan Quintero y Juan de Umbría, que también habían navegado con Colón. Desde Cabo Verde, pusieron rumbo Suroeste y sobre el 26 de enero de 1500 descubren un promontorio, cercan del cabo San Agustín, al que llamaron de Santa María de la Consolación y que ha sido identificado con el brasileño cabo de San Roque o punta Mucuripe.

Vicente tomo posesión, en nombre de la corona, de aquellas tierras. Se puede decir que fue el descubridor de Brasil o el primer europeo que pisó suelo brasileño, tres meses antes que el portugués Álvarez Cabral llegara a aquellas costas

Descubridor del Amazonas

Desde allí costearon rumbo Noroeste, descubriendo un inmenso río conocido por Marañón. Se quedaron sorprendidos con la fuerza de las aguas pues entraban en el mar por muchas leguas. Dicen que recogieron cántaras de agua dulce muy adentro en el mar. Bautizaron a aquel río como “Río Grande de Santa María de la Mar Dulce” por esa curiosidad. Son atacados por los indios, que matan a 8 marineros y hieren a varios. Posteriormente, tras este descubrimiento, pasaron por la desembocadura del Orinoco al que bautizaron “Río Dulce” por las mismas circunstancias. 

Siguieron el viaje y navegaron otras 300 leguas del litoral, a lo largo de las actuales Guayanas, hasta llegar a Paria que fue descubierta por Colón en su tercer viaje. Cerca de Margarita, sufrió una tormenta y perdió dos naves y numerosos hombres. Allí, como curiosidad, se encontró con la expedición de Diego de Lepe a la que se unió para seguir navegando por las Pequeñas Antillas hasta San Juan.

Así, con un cargamento de especies, animales, palo de tinte y algunos esclavos llegó a España a finales de septiembre de 1500, habiendo navegado o descubierto unas 600 leguas de costa, cerca de 3600 Kms., lo que confirmaba la existencia de un gran continente. Este viaje, esta enorme travesía, repleta de valor y coraje, singladura de un personaje carismático, es narrado por el milanés Pedro Mártir de Anglería.

Vicente realizó dos viajes más al nuevo continente, uno entre 1500 y 1501 y otro entre 1508 y 1509, llamado por esa corriente aventurera. Pero pasó a la historia y su nombre quedará para siempre en el recuerdo, además de por su maestría en la mar, por ser el primer europeo (junto con sus hombres) en descubrir el inmenso Amazonas. Años después Orellana sería el primero en navegarlo, pero eso es historia para otro artículo.

A %d blogueros les gusta esto: