El tinte negro

Cuellos almidonados y pulcros, inmaculadas y blancas gorgueras que resaltan el negro brillante de los trajes, galería de moda de un siglo de oro marcado por el poder territorial y el dominio incuestionable de lo hispano. Negro que se puso de moda en la corte de Felipe II y tantas veces vislumbrado en los cuadros de la época, retratos de sociedad en los lienzos. Un tinte negro en los ropajes, que se puso de moda en toda Europa, que resaltó en la nobleza y que era signo de dignidad y elegancia. Un color negro que siempre había sido muy complicado y caro de conseguir hasta que se descubrió el palo de campeche.

El Palo de Campeche, también conocido como palo de tinte, palo tinto, palo negro o palo “ek”, es un árbol espinoso, originario de México, que mide hasta 15 metros de altura, cuyo tronco es retorcido. Y se encuentra, principalmente, en los estados de Yucatán, Campeche y Tabasco. Ya los mayas antiguos utilizaban su madera como adornos y su tinte para teñir mantas y vestimentas. Del palo de tinte se podían obtener colores como el negro o el café. Actualmente, aunque sigue siendo de gran importancia para algunas comunidades indígenas, se encuentra en peligro de extinción.

Descubierto por los españoles

Este árbol, y concretamente su tinte, fue descubierto por los conquistadores españoles que vieron todo el potencial. Precisamente, el conquistador Marcos de Ayala, maravillado por el negro perfecto y duradero que se obtenía, empezó a utilizarlo para teñir las telas en Nueva España. De ahí pasó a la Corte Española de Felipe II para convertirse en símbolo de poder y nobleza, imagen de un reino poderoso.

Más tarde, en el siglo XVII el mencionado tinte, convertido en todo un elemento popular en la moda, llegaría hasta Francia, Inglaterra y Holanda, las cuales eran grandes productoras de textiles. Tal fue su revalorización y demanda que, a pesar de que España era dueña de la producción, se convirtió en objeto de deseo de piratas ingleses y franceses. Al final, llevados por esa presión, por los destrozos y saqueos que provocaban tales piratas al intentar hacerse con el codiciado botín, España se vio obligada a conceder el corte de árboles y maderas del Palo de Campeche a varias compañías inglesas.

Es curioso observar cómo el color negro, que se puso de moda en toda Europa como símbolo de nobleza y fue copiado de la Corte española, que lo utilizaba en exclusiva, pasó, poco después, a identificarse con el oscurantismo de una época y sociedad, como si los gobernantes y dirigentes españoles, vestidos de negro, hubiesen sido ogros nigromantes, amantes del diablo. Detalles históricos de la denostada Leyenda negra, de una hispanofobia, que tanto daño hizo y está haciendo a la historia de España.

Salir de la versión móvil