Perseverancia, sacrificio y sonrisas

La vida nos pone en bandeja situaciones de las que debemos aprender para nunca perder la sonrisa y el buen paso que llevamos. Personas que nos sirven de modelo para engrandecer nuestro camino y para que nunca renunciemos a nuestros sueños. Este es el caso de Eva Moral, campeona mundial de paraduatlón y subcampeona europea de paratriatlón.

 

Eva, antes de ser la única mujer española capaz de realizar una maratón en silla adaptada, superó un duro bache en su vida que le permitió afianzar su resiliencia, sortear el temporal con ilusión y seguir corriendo tras su triunfo. Y todo eso sin perder su adorable sonrisa.

 

Un buen día, mientras practicaba duatlón por la sierra de Madrid, perdió el control de su bicicleta y cayó por un barranco de 7 metros de altura. El golpe se lo llevo directamente en la espalda, produciéndole una perdida de sensibilidad de cintura para abajo. Pasó un mes y medio en la UVI con un solo pensamiento en su cabeza: el deporte.

 

Su familia la tomaban por loca, viendo el cariz de la cuestión pero subestimaron el entusiasmo de Eva, la capacidad resiliente de sobreponerse a la caída y el ímpetu necesario para conseguir sus propósitos. Tras recibir el alta, fue trasladada al hospital de parapléjicos de Toledo donde estuvo 6 meses y desde aquel primer día, en el que se fraguó su gran espíritu combativo, sólo tuvo un objetivo: esforzarse al máximo para llegar a ser la mejor deportista de su categoría.

 

Trabajando con perseverancia y grandes dosis de sacrificio, quitándoles horas al sueño y esforzándose igual o más que cualquier otro deportista, Eva Moral ha conseguido grandes hitos que han asombrado a propios y extraños. Uno de ellos, increíble y digno de mención, ha sido el terminar una maratón en silla de competición, con la sola ayuda de sus brazos

 

Y aunque dice que no es un ejemplo, va sembrando buena voluntad y una sonrisa cuajada de entusiasmo para recordarnos que si se quiere se puede, que con grandes dosis de motivación, se puede buscar la felicidad en las cosas más pequeñas del camino y que, pese a la terrible y dolorosa caída, debemos ponernos en pie para seguir compitiendo, con más valentía si cabe.

 

Así es Eva Moral, la campeona del deporte que siempre está vestida con su eterna luz de vida. ¡Enhorabuena! Y nunca cambies.

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Marca. Eva Moral

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