Pasión en tus pasos

Parafraseando a Luis Galindo, magnífico conferenciante y experto en motivación, quiero haceros llegar ese mensaje tan claro y poderoso: “Pon el corazón en todo lo que hagas“, en todo lo que emprendas, en lo que imagines o construyas. Sin ese ingrediente fundamental, estarás perdido en el desierto de la desgana y la apatía. Tu corazón es el motor de todo proyecto, de todo juego, de todo camino por andar, si en él todo se vuelve gris.
 
 
Y como el niño pequeño que se propone conseguir algo, cueste lo que cueste, poniendo toda su alma infantil en ello, así te tienes que emplear, a fondo, haciendo posible lo imposible, aprendiendo, disfrutando con todo tu ser, tu energía y tu entusiasmo. Empéñate en algo y lo conseguirás. “Lo único imposible es aquello que no intentas” y si pones corazón, estarás más cerca de la meta.
 
Los sueños son para vivirlos, sentirlos, construirlos, imaginarlos y moldealos. Si los encierras en tu mente, alejados de todo disfrute y felicidad,  los verás dormir el sueño del olvido, cubiertos de polvo e impotencia. El corazón que pones en las cosas es el entusiasmo en tu mirada, la razón del paso poderoso, la vigorosa fuerza de tus palabras y la convicción en tus decisiones. 

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Pon siempre el corazón

El corazón es el que hace levantar al chiquillo cuando se ha caído de la bicicleta, es el que lo deja dormido encima del puzzle, es el que te hace disfrutar de cada instante. ¡Siéntelo!. Tú tienes esa fuerza poderosa que arrastra voluntades y mueves montañas. Pon corazón en todo tus actos, como la sal en las comidas, y te sabrán mejor las cosas. Incluso en los más pequeños actos de tu cotidiana existencia, pon todo tu ser a funcionar para disfrutar y sentir lo que está pasando, para vivir el momento y construir el futuro con pasos recios de tu presente.
 
 
 
Y sí, la clave del éxito está en ese sustancial detalle: poner el corazón e involucrase, moverse, sentirse bien, activo, agradecido y entusiasmado. Siente el Dios que tienes dentro de ti y lucha por lo que crees con todas tus fuerzas, venciendo tempestades y levantándote después de cada caída, porque si pones corazón, si pones toda la carne en el asador, serás poderoso y conseguirás llegar a la cima. ¡Tú puedes hacerlo!. Recuerda que los límites están en tu mente y que la vida está para vivirla, no para soñarla.
 
 ¿Y tú que opinas? ¿Tienes coraje suficiente para aguantar los envites del destino? ¿Tienes un corazón fuerte? ¿Eres luchador/as? Espero tus opiniones y reflexiones. 

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