La libertad, ese don preciado

Libertad, esa sensación de sentirnos sin ataduras, sin menoscabo ni mordazas, esa emoción de poder hacer lo que queramos, de respirar profundamente mirando al cielo y percibir los matices que nos ofrece la vida, sin importar nada, solo el camino que hay bajo tus pies y la brisa en la cara. Libertad, bendita libertad, como un don preciado que a veces no ponemos en valor y que vendemos al mejor postor pues, a buen seguro, es nuestra mayor posesión. 

En el libro del Quijote, de D. Miguel de Cervantes, Don Quijote mantiene una conversación con Sancho a cuentas de la libertad y dice así: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre, por la libertad así como por la honra se puede y se debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venirle a los hombres”.

Y es que el hombre, como decía Rousseau, es libre por naturaleza y cuando siente que no es libre, cuando se percibe atado y no se puede expresar libremente, cuando no puede creer libremente o manifestar sus opiniones, cuando no puede caminar mirando al cielo de la libertad y está coaccionado, oprimido, ofuscado y aprisionado, se levanta, se rebela y busca esa libertad arrebatada, lucha por ver nuevos amaneceres y transitar el camino que tenía. 

Muro de la verguenza

Y, a lo largo de la historia, se han dado muchos casos de personas libres que se vieron prisioneras en vida, que vieron como les arrebataban la libertad. El caso más cercano, en la propia Europa, fue con la división de Alemania por el muro de Berlín. Realmente no hace mucho que se tiró esa línea de hormigón y muerte que separaban a un mismo pueblo. 

Siemplemente sucedión, de la noche a la mañana. De buenas a primera, una ciudad como Berlín fue dividida partiendo, desde aquel momento, a familias enteras y a numerosos amigos. De un lado la República Federal Alemana (RFA), la parte Occidental. Y por otro, la República Democrática Alemana (RDA), que apoyaba al comunismo de la URSS. Esta parte lo denominó “Muro de Contención Antifacista”. Pero para la opinión occidental fue el “Muro de la Vergüenza”. Curiosamente los habitantes de la RDA, que vieron mermadas sus libertades en muchos sentidos, que se vieron amordazados y coartados, querían escapar hacia la RFA, querían recuperar su LIBERTAD. 

Peter Fechter, la primera víctima del muro

Entre todos los casos, entre todos aquellos valientes que lo intentaron, entre todas las personas que pusieron todo su empeño en salvar ese muro, en atravesar la franja de la muerte y conseguir la libertad, me llamó poderosamente la atención el del Peter Fechter. Y conocí este hecho en una reciente visita a Berlín, pues un guía berlinés me lo explicó con detalle, comentando que Peter fue la primera víctima del muro, en 1962.

Peter era un joven obrero de la construcción que, harto de esperar, intentó escapar un día de la RDA junto a su amigo Helmut Kulbeik. Ambos tramaron un plan para escapar de su encierro. Se esconderían en un taller de carpintería cercano al muro, donde observarían a los guardias y sus movimientos. En el momento adecuado, saltarían por la ventana para atravesar el corredor de la muerte. Esperaban que todo saliera bien, que fuese rápido y pronto llegaran hasta la otra pared, cercana al chechpoint Charlie, en el distrito Kreuzber de Berlín Occidental.

Los dos amigos, cuando lo determinaron, saltaron de la ventana y corrieron como almas llevadas por el diablo. Helmut llegó rápido y saltó al lado occidental. Ya estaba a salvo. Pero en el momento en el que Peter se disponía a saltar fue descubierto por los guardias del lado oriental y le dispararon, recibiendo un impacto en la pelvis. 

Lo desafortunado del asunto es que Peter cayó gravemente herido en tierra de nadie y nadie pudo hacer nada por él. A pesar de los gritos desgarradores, a pesar de la petición de auxilio, no ricibió ayuda de ninguna parte, ningún soldado acudió, ni de la RDA ni de la RFA. Ya fuera por temor a disparos del otro bando o por miedo a desatar un conflicto, lo cierto es que nadie socorrió a Peter que murió desangrado a la vista de todos, tras estar casi una hora tirado en el suelo. 

Transcurrido el tiempo, un soldado de la RDA, quizá movido por la pena o por rescatar el cuerpo para entregarlo a sus familiares, se acercó y se lo llevó en brazos. La imagen dio la vuelta al mundo por lo vergonzoso de la situación y removió muchas conciencias. Libertad, ansiada libertad, buscada libertad que le costó la vida al joven Peter Fechter, con tan solo 18 años. 

Libre, de Nino Bravo

Al cabo del tiempo, el gran Nino Bravo, inspirado en esta historia conmovedora, del joven mártir Peter, compuso su famosa Canción “Libre”. Pues cuando la alambrada de metal te separa, te cercena, te impide tener esa libertad, buscas una salida, una sonrisa, un nuevo amanecer y una ventana por donde escaparte para ver el mar, para ser libro como el viento 

Aquí os dejo la letra y la canción para que la disfrutéis. Y no olvidar nunca que la LIBERTAD ES EL BIEN MÁS PRECIADO QUE TENEMOS. 

Tiene casi veinte años y ya está

Cansado de soñar,

Pero tras la frontera está su hogar,

Su mundo, su ciudad.

Piensa que la alambrada sólo es

Un trozo de metal,

Algo que nunca puede detener

Sus ansias de volar.

Libre,

Como el sol cuando amanece,

Yo soy libre como el mar

Libre,

Como el ave que escapó de su prisión

Y puede, al fin, volar

Libre,

Como el viento que recoge mi lamento

Y mi pesar,

Camino sin cesar

Detrás de la verdad

Y sabré lo que es al fin, la libertad.

Con su amor por banderas se marchó

Cantando una canción,

Marchaba tan feliz que no escuchó

La voz que le llamó,

Y tendido en el suelo se quedó

Sonriendo y sin hablar,

Sobre su pecho flores carmesí,

Brotaban sin cesar

Libre,

Como el sol cuando amanece,

Yo soy libre como el mar

Libre,

Como el ave que escapó de su prisión

Y puede, al fin, volar

Libre,

Como el viento que recoge mi lamento

Y mi pesar,

Camino sin cesar

Detrás de la verdad

Y sabré lo que es al fin, la libertad.

Libre,

Como el sol cuando amanece,

Yo soy libre como el mar

Libre,

Como el ave que escapó de su prisión

Y puede, al fin, volar

Libre,

Como el viento que recoge mi lamento

Y mi pesar,

Camino sin cesar

Detrás de la verdad

Y sabré lo que es al fin, la libertad.

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